Psalm 55 • 138,139:1-17(18-23)
Zechariah 8:9-17 ❖ Rev. 6:1-17 ❖ Matthew 25:31-46
The seminary curriculum includes so much more than hearing lectures and writing papers, and today’s readings take me back to lessons from Southwest more than two decades ago. My class had a clear progressive/conservative divide, a challenge in the close community of seminary life. Eventually, we brought in someone to help us practice talking with each other—not as a quick fix but as an incarnation of the call to try, despite the odds.
As Zechariah says, God will sow peace by showing up among us, saving God’s people to be a blessing. But we have our part to play, too: to “speak the truth to one another” (8:16), to judge each other fairly, and to turn from the evil on which our divisive culture thrives.
Standing against evil means standing with love instead. We learned that at Southwest, too. Back in the day, for the weekly Friday Feed, we gathered in the seminary kitchen, made scores of soft tacos, and took them downtown for the day laborers coming off their shifts.
When you care for those at risk, you care for me, Jesus says. And, by the way, the love you bear heals what divides you, too.
Hungry, sovereign Lord: You come in those we’d least expect. Lead us to the love that binds in one the hearts of all. Amen.
El plan de estudios del seminario incluye mucho más que asistir a clases y hacer trabajos, y las lecturas de hoy me transportan a las lecciones que aprendí en Southwest hace más de dos décadas. En mi clase había una clara división entre progresistas y conservadores, lo que hacía un reto en la estrecha comunidad de la vida del seminario. Al final, trajimos a alguien para que nos ayudará a practicar cómo hablar entre nosotros, no como una solución rápida, sino como una encarnación del llamado a intentarlo, a pesar de las dificultades.
Como dice Zacarías, Dios sembrará la paz al manifestarse entre nosotros, salvando a su pueblo para que sea una bendición. Pero nosotros también tenemos que poner de nuestra parte: «decir la verdad unos a otros» (8:16), juzgarnos con justicia y alejarnos del mal en el que se nutre nuestra cultura divisiva.
Oponerse al mal significa, en cambio, estar del lado del amor. Eso también lo aprendimos en Southwest. En aquel tiempo, para la comida semanal del viernes, nos reuníamos en la cocina del seminario, preparábamos montones de tacos y los llevábamos al centro de la ciudad para los jornaleros que salían de sus trabajos.
Cuando cuidas de los que están en riesgo, me cuidas a mí, dice Jesús. Y, por cierto, el amor que profesas también sana lo que te divide.
Señor soberano y hambriento: Vienes en aquellos que menos esperamos. Guíanos hacia el amor que une los corazones de todos. Amén.
Escuche a John leer su meditación y oración de Adviento en inglés: